Ya salen juntos pero algo no va bien; él es muy simple y ella muy compleja. Mientras la acompañaba a casa, Lucas le ha dicho a Meditanuela que teme perderla, que está muy guapa y puede encontrar a otro chico.
—¿Eres celoso?—le ha preguntado ella.
—No son celos, es miedo.
Sus padres estaban discutiendo otra vez cuando ha vuelto del instituto. Meditanuela se ha encerrado en su cuarto y se ha puesto a pensar en ello. Sólo sabe que un poco de miedo es bueno porque nos protege del peligro y que si el miedo abarca tanto territorio que nos paraliza es malo. Ella también teme que sus padres algún día se separen. Sería como borrarla un poco. Pone música para olvidar y se asoma a la ventana, luego se sienta y enseguida se vuelve a levantar.
Después inventa una canción para espantar al miedo y se la canta a Colores, el gato.
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