Meditanuela está con Lucas en Barcelona. La ciudad no es lo que esperaba, puede que sea más de lo que esperaba, pero no lo que esperaba. Barcelona es una ciudad que tiene muchas cosas; mar, montaña, restaurantes, tiendas, museos, parques de diseño... de todo. Pero no le ha gustado nada.
Han ido a cenar a una pizzería y estaba regentada por chinos. Chinos de camareros y chinos en la cocina. Meditanuela no tiene nada contra los ciudadanos chinos, está acostumbrada a encontrarlos en los bazares y las panaderías, pero le ha extrañado mucho encontrarlos en todas las pizzerías de Barcelona y se ha puesto a pensar.
Cuando Lucas le ha preguntado al respecto, ha dicho:
—Puede que nosotros comamos una porción de pizza de la que ellos han hecho, pero ellos han empezado ya a comerse el mundo entero.
C. Orozco
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