Ya salen juntos pero algo no va bien; él es muy simple y ella muy compleja. Mientras la acompañaba a casa, Lucas le ha dicho a Meditanuela que teme perderla, que está muy guapa y puede encontrar a otro chico.
—¿Eres celoso?—le ha preguntado ella.
—No son celos, es miedo.
Sus padres estaban discutiendo otra vez cuando ha vuelto del instituto. Meditanuela se ha encerrado en su cuarto y se ha puesto a pensar en ello. Sólo sabe que un poco de miedo es bueno porque nos protege del peligro y que si el miedo abarca tanto territorio que nos paraliza es malo. Ella también teme que sus padres algún día se separen. Sería como borrarla un poco. Pone música para olvidar y se asoma a la ventana, luego se sienta y enseguida se vuelve a levantar.
Después inventa una canción para espantar al miedo y se la canta a Colores, el gato.
sábado, 21 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
Salud
miércoles, 18 de mayo de 2011
El poema eres tú
1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si te envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si te envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
2. Vive en el presente, es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito.
3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia, contacta con tu fuente interna. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, no por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no.
4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.
5. Cuando te descubras reaccionando con enojo ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.
6. Recuerda que el mundo de fuera refleja tu realidad de dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior . Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es el total conocimiento de uno mismo.
7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.
8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo es un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar.
9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a impedir que el antiguo sufrimiento se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acaba con la amenaza del sufrimiento. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
*-.*.-* NAMASTÉ *-.*.-*
“Buenos pensamientos, buenas palabras y buenos hechos”
Deepak Chopra
viernes, 13 de mayo de 2011
Meditanuela
Meditanuela está con Lucas en Barcelona. La ciudad no es lo que esperaba, puede que sea más de lo que esperaba, pero no lo que esperaba. Barcelona es una ciudad que tiene muchas cosas; mar, montaña, restaurantes, tiendas, museos, parques de diseño... de todo. Pero no le ha gustado nada.
Han ido a cenar a una pizzería y estaba regentada por chinos. Chinos de camareros y chinos en la cocina. Meditanuela no tiene nada contra los ciudadanos chinos, está acostumbrada a encontrarlos en los bazares y las panaderías, pero le ha extrañado mucho encontrarlos en todas las pizzerías de Barcelona y se ha puesto a pensar.
Cuando Lucas le ha preguntado al respecto, ha dicho:
—Puede que nosotros comamos una porción de pizza de la que ellos han hecho, pero ellos han empezado ya a comerse el mundo entero.
C. Orozco
miércoles, 11 de mayo de 2011
Estrellas
Existen amistades tildadas de extravagantes, de caprichosas e incluso de insólitas. Desde hace algún tiempo, siento la necesidad de recopilar estas uniones cariñosas y dejar escritas para la posteridad algunas de las conclusiones que he ido extrayendo y guardando como un tesorero de historias ocurridas en alta mar.
Todas han sucedido lejos de la costa, quizá es por eso por lo que han llegado a mis oídos con una nitidez difícil de creer.
Sólo mi pequeña embarcación a la que bauticé con el nombre de Desirée, fue testigo de la conversación que paso a narrar.
Una noche de abril, fondeé a unas doce millas de distancia para alejarme de los escarpados arrecifes y arrojé el ancla obligando a mi pequeña barca a estar quieta, pues flotando sobre aguas transparentes no dejaba de oscilar y meneo a meneo hubiéramos podido encallar. Me tumbé en cubierta y observé el maravilloso espectáculo que me ofrecía el firmamento, éste, salpicado de puntos luminosos, se diría que estaba al alcance de mi mano sólo con extender los brazos.
Cerré los ojos y me sumergí sin mojarme con el vaivén de las olas, al momento fui testigo mudo de una conversación acaecida desde las alturas, entre un asteroide brillante y algo o alguien que sumergido en el mar replicaba fogosamente.
― ¿Por qué te has dejado caer, compañera?― preguntaban desde la altura.
Abrí los ojos y el firmamento seguía ofreciendo el mismo espectáculo de luz, me incorporé y la mar ennegrecida tampoco mostraba nada destacable a primera vista.
― El cielo me ahogaba, ― respondieron desde el agua ― me he ido extinguiendo poco a poco y apenas me queda luz propia. Han llegado a la constelación nuevas estrellas, más brillantes, más jóvenes, las hay gigantes, enanas, todas manejables, todas encandilan al sol.
Ya no pertenezco a ese firmamento, amiga Lyra, nunca más tendré la luz de antaño y en ese mundo espectral, de estrellas fugaces, cometas excéntricos, satélites opacos, cuerpos celestes al fin, me sentía fuera de lugar. He llegado a la conclusión de que el hacedor de luceros se equivocó conmigo y me otorgó una efímera vida brillante. Antes de enfriarme como el hielo y quebrarme como un cristal he preferido arrojarme a este mar cálido. Me han acogido bien. Al principio recelaron, pero ahora ya no se asombran de mi presencia, pues entre caracolas e hipocampos han llegado a la conclusión de que sólo soy una humilde estrella de mar. Aquí me voy a quedar.
Así terminó la conversación de la que fui testigo y el silencio más absoluto regresó de nuevo. Me dirigí a la cabina y busqué la brújula a la que siempre he considerado experta en estrellas para que me dijera si es habitual que algunos astros se exilien así del espacio. La aguja magnética aprovechaba el anclado del velero y reposaba tranquila, aún así me dijo:
― Si capitán, el fondo del océano está repleto de estrellas de mar que un día resplandecieron en el cielo y se arrojaron al agua cuando dejaron de brillar.
― ¿Tú cómo lo sabes?― preguntó el hombre.
Satisfecha la brújula contestó:
― Me lo contó la Estrella Polar, desde hace mucho tiempo nos une una estrecha amistad, pues las dos inevitablemente señalamos siempre al Norte.
Mª José. R. Prado
viernes, 6 de mayo de 2011
Unas frases
“Nunca se debe gatear cuando se siente el impulso de volar”. Hellen Keller
“Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”. John Lennon
“Si necesitas una mano amiga la encontrarás al extremo de cada uno de tus brazos”. Audry Hepburn
“Yo sé que vivo entre dos paréntesis”. Octavio Paz
“Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”. Jean-Paul Sartre
“La edad no protege del amor. Mas el amor, en cierta medida, protege de la edad”. Jeanne Moreaur
“Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada: no pretender modificarla”. Jacques Chardonne
“Nadie se ruboriza en la oscuridad”. Benjamín Whichcote
“No puedes escoger cómo vas a morir ni cuándo. Sólo puedes decidir cómo vivir ahora”. Joan Baez, cantante
“Quien saluda y expresa su respeto, y quien recibe saludo y respeto, están vacíos, por eso la comunicación es perfecta”. Thich Nhat Hanh
domingo, 1 de mayo de 2011
El pescador satisfecho
El rico industrial del Norte se horrorizó cuando vio a un pescador del Sur tranquilamente recostado contra su barca y fumando una pipa.
¿Por qué no has salido a pescar?», le preguntó el industrial.
«Porque ya he pescado bastante por hoy», respondió el pescador.
«¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas?», insistió el industrial. «¿Y qué iba a hacer con ello?», preguntó a su vez el pescador.
«Ganarías más dinero», fue la respuesta. «De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon, con las que obtendrías más peces y más dinero. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces serías rico, como yo».
«¿Y qué haría entonces?», preguntó ' de nuevo el pescador.
«Podrías sentarte y disfrutar de la vida», respondió el industrial.
«¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?», respondió el satisfecho pescador.
Cuento extraído de: “El canto del pájaro”
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